La mujer y el entrenamiento en el gimnasio


.. Buenos días señora...me llamo Alex. Vamos a comenzar nuestro primer día en el gimnasio acercándonos a la sala de maquinas y pesos libres....... – Nooooo, yo pesas no hago, que en dos días me pongo que parezco un camionero.. – mmm.., ya ha trabajado usted anteriormente con pesas señora?....- No, nunca, pero yo sé que seguro que es así, porque un verano estuve cogiendo la bici en el chalet y se me pusieron unas piernas.......”

Creo que habré mantenido esta conversación del orden de mil veces como poco a lo largo de mi carrera, letra por letra y frase por frase. El miedo de la mujer al excesivo desarrollo muscular es algo tan patente como antiguo y mal documentado.

Biológica y fisiológicamente, las posibilidades de que una mujer desarrolle masa corporal de forma natural son muy reducidas. Esta posibilidad la achacamos a un denominador común: la casi ausencia de testosterona.

El hombre viene a producir una media de entre 4-6 a 10 Mg de testosterona diarios, de forma natural y dependiendo de la propia genética y la edad, así como hábitos de vida y alimenticios. La mujer se queda en 0.1 MG diarios; si partimos de la base de que el aumento de masa muscular propiciado por el entrenamiento y el control de todas las variables posibles, tales como alimentación, descanso... nos dan el desarrollo muscular en función de los niveles de testosterona, no estaremos encontrando con una barrera poco más que insalvable (quede claro, que hablamos siempre en términos naturales) a la hora de equiparar el desarrollo muscular de una mujer al de un hombre.

Si seria necesario señalar que, en determinados casos de una muy acentuada predisposición genética, se han dado casos de grandes aumentos de la masa muscular mediante el entrenamiento, pero hablamos de casos contados en los que los niveles de testosterona se encontraban en niveles suprafisiológicos bastante por encima de los niveles en una mujer normal o media, combinado con un entrenamiento que hay a llevado tal fin.

A la hora de enfocar el entrenamiento con cargas de una mujer, la diversidad de ejercicios con los que trabaja un hombre, son pues aplicables al trabajo de la mujer. Tanto es así, que incluso trabajando de igualo forma los resultados no son los mismos.

Vamos a partir de la base de que los biotipos son distintos. Aunque estructural y cuantitativamente hay muy pocas diferencias entre hombre y mujer, siendo las mas acentuadas en el ámbito de estructura ósea (caderas y pelvis), además de las propias de cada sexo por su condición, también observamos ligeras diferencias en las composiciones musculares, pareciendo haber en la mujer un mayor predominio en fibras musculares rojas o de tipo I (fibras de contracción lenta). Además del bajo nivel hormonal típico de testosterona, este predominio de fibras hace de por sí, más difícil la adquisición de fuerza y tamaño. Aquello de la igualdad entre hombres y mueres dista bastante de ser real.

Vistas estas primeras diferencias, en el siguiente articulo veremos que preceptos básicos tomaremos a la hora de enfocar el entrenamiento de la mujer, métodos mas adecuados y sistemas. Salud y buen entrenamiento.





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